La gente disfruta de la playa en Mejillones, región de Antofagasta, Chile, el 25 de enero de 2024. Credit: AFP/Rodrigo Arangua.

Cáncer en etapa 4.

En el muelle del puerto pesquero de esta localidad de 13 mil habitantes en pleno desierto de Atacama, a 1.400 km de la capital Santiago, José González, de 58 años y con una gorra negra para protegerse del sol sofocante, describe el cáncer en etapa 4 que padece.
Abajo, un grupo de leones marinos espera los restos que un pescador local está a punto de arrojarles, atrayendo a unos cuantos curiosos.
Sin embargo, no es fácil para los habitantes que viven en zonas contaminadas demostrar que eso está ligado al cáncer que padecen, señaló.
"Pueden pasar hartos años antes de que uno se dé cuenta" de un vínculo, explicó a la AFP Michel Marín, presidente del Colegio Médico de Antofagasta, que pide que las empresas realicen estudios en profundidad que demuestren que sus actividades no suponen ningún peligro para la salud antes de ponerlas en marcha.

Con su verde esmeralda, su playa de arena fina y sus bonitas sombrillas, la pequeña localidad de Mejillones, en el norte de Chile, tiene todos los ingredientes de un clásico balneario. Sin embargo, es una de las cinco “zonas de sacrificio” que desafían la transición energética en el país.

Ese concepto, que describe un área donde la calidad de vida y el medio ambiente fueron afectados de forma sostenida por la actividad industrial, fue adoptado en un memorando del Congreso chileno en julio de 2022.

Si bien el país sudamericano, con importantes recursos solares y eólicos, lanzó en 2019 un ambicioso plan para cerrar antes de 2040 sus 28 centrales de carbón, incluidas las ocho de Mejillones, también debe restaurar las áreas afectadas durante años.

“La deuda de Chile y los impactos de la generación de energía en base a carbón son considerables en el contexto de la crisis climática, pero también por los impactos que tiene en las zonas de sacrificio”, señala Estefanía González, subdirectora de campañas de Greenpeace Andino (Argentina, Chile y Colombia).

Las personas no deben quedar “completamente desprotegidas porque una empresa va, explota un determinado territorio y luego se va”, opina.

Reclama una “transición justa” que no solo permita abandonar los combustibles fósiles, sino también “reconvertir esos territorios, repararlos y permitir que actividades que se han visto afectadas puedan recuperarse en el tiempo”.

AFP

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *